13 oct. 2011

Reseña: El Peso de los Muertos, de Victor del Árbol


Autor: Victor del Árbol
Título: El Peso de los Muertos
Editorial: Castalia
Género: Novela Histórica/Policiaca
Páginas: 392
Sinopsis: Esta es una historia sobre la memoria y sobre el modo en que construimos el pasado según nos conviene. 

Noviembre 1945: 
Nahum Márquez va a morir en el patíbulo. 

Noviembre 1975: 
Lucía regresa a Barcelona desde el exilio con las cenizas de su padre y con los fantasmas que la esclavizan. Franco agoniza, y con él una España que encarna el comisario Ulises, dispuesto a una última batalla con su propia decrepitud, a manos de una España emergente, la de Gilda y sus amigos que nada le deben al pasado excepto, quizá, una pátina de romanticismo. El encuentro entre Lucía y el comisario, temido pero inevitable, enfrentará dos mundos, el de los vivos y el de los muertos que viven a lomos de estos. 
Durante treinta años cada personaje que tuvo que ver en la muerte de Nahum Márquez ha inventado sus propios recuerdos de cómo fue aquella historia de amor y tormento. Es una ficción que les permite vivir más allá de lo que realmente ocurrió y que les pone a salvo del dolor y de su propia responsabilidad. 
Pero Lucía está cansada de huir y de mentirse. Ya no puede con el peso de los muertos. Quiere la verdad, pero la verdad es como un espejo lanzado contra el suelo: rompe la realidad en mil pedazos. Y los demás no están dispuestos a permitirlo. No pueden hacerlo porque eso sería aceptar lo inaceptable: que durante treinta años han vivido una mentira sin darse cuenta de que el Mundo ha pasado de largo y los ha dejado en el andén. 
Y si una muerte se cubre con otra muerte, el silencio se convierte en el mejor de los pasados.




Esta novela fue una sorpresa muy agradable para mi, de entrada conjugaba toda una serie de factores para desechar su lectura, un autor novato,de profesión policía y con vocación religiosa con un padre legionario no eran buenos antecedentes para mi, pero debo reconocer que esos prejuicios se me cayeron uno a uno con la lectura de esta espléndida obra..

Victor ha mezclado con una gran maestría en una misma novela dos géneros de narrativa, la novela histórica y la novela policiaca. Desde la primera a la última página nos transporta a lugares y situaciones con todo tipo de detalles, sabe muy bien introducir al lector en el argumento, es sin duda para mi un descubrimiento en un autor que ya en su primera obra llegue a emocionarme, y ardo en deseos de leer su siguiente obra recién sacada del horno que se titula "La tristeza del Samurai"..

Volviendo al tema de la entrada resaltar como el autor recrea lugares y situaciones de manera agil y dinámica, la acción discurre mayoritariamente en Barcelona, una Barcelona de 1975, en los comienzos de la transición política de una dictadura a una incipiente democracia, con personajes que hoy en día nos pueden parecer sacados de crónicas antidiluvianas pero que en esa época eran numerosos.

En resumen es un libro que os recomiendo, es bueno y os emocionará, fue justamente premiado con el VIII Premio Tiflos de novela. Tal vez por poner alguna pega creo que el autor se ceba un poco con las violaciones repetidas sobre Lucía la protagonista principal, algunos podrían tratar de misógino a Victor, pero independientemente de esto,mi nota es alta..



Autobiografia del autor: Soy el hijo mayor de una familia numerosa. Mis padres llegaron a Barcelona cuando todavía no era una ciudad olímpica ni posmoderna. Mi padre fue boxeador, legionario y mil cosas más. Mi madre es una mujer menuda, silenciosa y de una increíble inteligencia emotiva. Ella nos impuso ir cada día a la biblioteca del barrio, para poder trabajar por las tardes limpiando.

A los 14 años quise ser misionero, gracias a un sacerdote de barrio, el Pere Adell. Gracias a él ingresé en el seminario diocesano de Nuestra Señora de Montealegre, durante los que son, sin duda, los mejores años de mi vida: de compañeros, de estudios, de vivencias. Interno, lejos de casa, donde otros veían prisión yo encontré libertad.
Me enamoré de una chica, y a los dieciocho años le pregunté a Dios si podría aceptar a un sacerdote incapaz de respetar el celibato. Esa misma pregunta se la hice al rector del Seminario, Monseñor Prats, y la respuesta fue que no, así que abandoné mis estudios y me puse a buscar trabajo.
Un día vi a un policía Nacional en la calle. Una madre estaba abofeteando salvajemente a su hijo pequeño. El policía se bajó del patrulla, detuvo a la madre y se sentó en la acera con el niño. Parece ridículo, pero eso me hizo pensar. Quise ser policía, o algo por el estilo. Me gradué como Mosso d'Esquadra en el 92, el año mágico de Barcelona... ¿quién podía dejar de soñar con un futuro mejor? La Escuela, la escolta en el domicilio de Pujol, El Palau de la Generalitat, la Protección de Menores, mil destinos que han ido dejando un cierto poso de desengaño, pero ¿sabe? aún me acuerdo de ese policía nacional, y gracias a él sigo creyendo en mi trabajo al margen de ideologías o políticas que cambian cada cuatro años.



Una suerte de locura lo dominaba. Aunque no podía ver nada, Nahum Márquez extendía los dedos hacia las paredes sin ventanas en busca de un poco de luz, y se arrastraba por el suelo sucio de excrementos tratando de huir del goteo exasperadamente lento y constante que caía del techo abovedado, negro de humedad..


Un guardia la enfocó con el reflector de la garita y ella se quedó en medio de la acera sin moverse. Bajo esa intensa luz con el cuello de la gabardina alzado y el paraguas escupiendo la lluvia sobre las hombreras el guardia tenía un aspecto terrorífico. Lucía abría y cerraba los ojos como si quisiera enfocar correctamente la visión..


Era difícil entender a los jóvenes de hoy en día, pensaba el comisario Ulises. Chicas guapas, con esos anchos ojos de andaluza vistiendo enlutadas como cuervos. Había una en especial que le llamó la atención. Estaba sentada en un banco delante del Paraninfo universitario. Apenas una niña. Recordó al mirarla la suavidad adolescente de Lucía, su carne temblorosa y sonrosada, púber, su pecho incipiente despuntando bajo la franela. Se mordió el labio, haciéndose sangre..



                                                                                                     8/10


3 comentarios:

  1. Un 8 y semejante reseña.. me lo tengo que apuntar.
    Gracias y un abrazo

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  2. Y no te pierdas "La Tristeza del Samurai" que va a ser una sensación, un beso Mientrasleo..

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  3. Yo le doy un 10 alto y un tanto de lo mismo para "La tristeza del Samurai". Los he leido los dos y me parecen fantasticos y fascinantes. Lo recomiendo a cualquiera que le guste vivir una historia desde dentro, en la que te acomodas y casi te haces participe.

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