9 sept. 2011

Reseña: El Mapa y el Territorio, de Michel Houellebecq


Autor: Michel Houellebecq
Título: El Mapa y el Territorio
Editorial: Anagrama
Género: Ficción
Páginas: 384
Sinopsis: Si Jed Martin, el protagonista de esta novela, tuviera que contarles la historia, quizá comenzase hablándoles de una avería del calentador, un 15 de diciembre. O de su padre, arquitecto conocido y comprometido, con quien pasó a solas muchas noches navideñas. Evocaría, desde luego, a Olga, una rusa muy bonita, a la que conoce al principio de su carrera en la exposición inaugural de su obra fotográfica, consistente en los mapas de carreteras Michelin. Esto sucede antes de que llegue el éxito mundial con la serie de ?oficios?, retratos de personalidades de todos los sectores (entre ellas el escritor Michel Houellebecq), captados en el ejercicio de su profesión. También debería referir cómo ayudó al comisario Jasselin a dilucidar un caso criminal atroz, cuya aterradora puesta en escena dejó una impronta duradera en los equipos de la policía. Al final de su vida, Jed alcanzará cierta serenidad y ya solo emitirá murmullos. El arte, el dinero, el amor, la relación con su padre, la muerte, el trabajo, Francia convertida en un paraíso turístico? son algunos de los temas de esta novela decididamente clásica y abiertamente moderna. «Esta magnífica novela, irreducible a una sola tesis, construida como un laberinto, hormigueante de visiones metafísicas, escrita con una maestría pasmosa, nos concede continuamente la gracia de paliar su desesperación con una ironía irresistible.

Recién sacado del horno, este mes de Septiembre ha salido en España esta nueva "joya" del posiblemente mejor escritor actual en lengua francesa.
Desde la libertad e independencia que tengo, el no tener que reseñar nada más que lo que yo o mis lectores me soliciten y no plegarme a las "ordenes" de "seres superiores" que veladamente "sugieren" a sus acólitos lo que deben o no deben escribir, a quien deben desterrar con actitudes propias de un fascismo congénito, tengo el honor de dar a conocer esta polémica obra..

Michel es un escritor incómodo y polémico, los grandes genios suelen serlos, sus anteriores obras siempre fueron muy críticas, alabado por muchos y odiado por otros tantos, famosa fue la frase del pensador Fernando Arrabal diciendo que Michel era un gran "cabrón expiatorio", pero un cabrón necesario.
Toda su obra ha sido mirada con lupa, sus declaraciones han creado ampollas en la sociedad actual, sus críticas al Mayo Francés o su declaración considerando al Islam como la religión más "idiota" del mundo..

Ciñéndonos especificamente a este libro, el autor dotado de una excepcional prosa se interna en una literatura de ficción con rasgos metafísicos que domina a la perfección.
El protagonista de la obra se hace millonario fotografiando mapas Michelín, ese trabajo le permite una visión de la actual Francia como potencia mundial en decadencia, durante toda la obra se tocan temas de candente actualidad y no hay tema por delicado que sea que no se manifieste..
Es sinceramente un libro muy interesante para todos aquellos que tengan inquietudes sociales, la política, el trabajo, el sexo y la religión son temas candentes y Michel con su acidez habitual no os dejará indiferentes en todas estas cuestiones..

Polémico también ha sido que el autor en este libro ha tomado algunos textos de la wikipedia francesa, de hecho la editorial asumía que podría tener alguna querella por plagio, pero no ha sido así pues los juristas no han visto posibilidad de éxito.
Resumiendo creo que es una gran obra, su éxito en todos los países donde está siendo editada no es fruto de la suerte sino de un trabajo minucioso y brillante..


Uno de los escritores más conocidos de Francia, el polémico, odiado y amado Michel Houellebecq, ha ganado hoy el prestigioso premio Goncourt de novela con su quinta narración, La carte et le terrotoire (El mapa y el territorio). La novela, la quinta del escritor, que se ha impuesto por siete votos contra dos, es un retrato despiadado de ciertas posturas contemporáneas en la que el escritor, además de arremeter contra el arte o la vida en el campo, se parodia también a sí mismo.

Partía como favorito. En un artículo aparecido ayer en Le journal du dimanche, varios críticos de distintos medios franceses apuntaban a la novela de Houellebecq como a la obra con más posibilidades de hacerse con el premio por su calidad. Por ejemplo, Raphaëlle Rérolle, de Le Monde aseguraba: "La Carte et le territoire es una novela apasionante sobre la Francia contemporánea. Continuamente leído y comentado, este hombre no puede ser excluido de los premios literarios sin que se haga el ridículo".

Hasta ahora lo había sido: ya fue finalista del Congourt en dos ocasiones: con Las partículas elementales en 1994 y con La posibilidad de una isla. El escritor, nacido en 1958, ha sido protagonista de varias polémicas a lo largo de su carrera por sus irreverentes declaraciones, entre otras cosas, contra el Mayo del 68 o contra el Islam ("la religión más idiota del mundo", dijo en 2001)

Tampoco en esta ocasión se ha librado del escándalo. A pocos días del lanzamiento editorial de esta novela, algunos críticos le acusaron de haber copiado algunos pasajes, directamente, de la Wikipedia.

Esto, no obstante, parece no desmerecer del conjunto de la novela, considerada por la mayoría de la crítica especializada como la mejor narración de este escritor francés y colocada ya desde hace semanas en los puestos de libros más leídos en Francia.
(Fuente: El País Cultural)

Jeff Koons acababa de levantarse de su asiento con los brazos hacia delante en un impulso de entusiasmo. Sentado enfrente de él, en un canapé de cuero blanco parcialmente recubierto de seda, un poco encogido sobre sí mismo, Damien Hirst parecía a punto de emitir una objeción; tenía la cara colorada, sombría. Los dos vestían traje negro –el de Koons, de rayas finas–, camisa blanca y corbata negra. Entre los dos hombres, en una mesa baja, descansaba un cesto de frutas confitadas al que ni uno ni otro prestaba la menor atención; Hirst bebía una Budweiser Light..




Hacia las tres de la tarde decidió volver a llamar a Fontanería General; comunicaba continuamente. Consiguió
contactar con ellos un poco después de las cinco; la empleada del servicio de atención al cliente alegó una sobrecarga excepcional de trabajo debido a la llegada de los grandes fríos, pero prometió que le enviaría a alguien a la mañana siguiente sin falta. Jed colgó y luego reservó una habitación en el Hotel Mercure del boulevard Auguste- Blanqui..




Un poco a su pesar, se acercó al Damien Hirst y Jeff Koons repartiéndose el mercado del arte, posado sobre el caballete en medio del taller, y le embargó de nuevo la insatisfacción, más amarga todavía. Se percató de que tenía hambre, lo que no era normal porque había cenado un menú completo con su padre, con entrada, quesos y postre, no había faltado nada, pero tenía hambre y calor, ya no conseguía respirar. Volvió a la cocina, abrió una bandeja de canalones en salsa y se los tragó uno por uno, contemplando el cuadro fallido con una mirada sombría. Koons no era obviamente lo bastante ligero, lo bastante aéreo; quizá tendría que haberle dibujado alas como al dios Mercurio, pensó estúpidamente; allí, con su traje de rayas y su sonrisa de
comercial, recordaba un poco a Silvio Berlusconi..




                                                    8/10

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